Sombras y cuentos de terror

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Bebiendo en la soledad que ofrece mi sala, aluzándome solo con la lampara alta que esta en el rincón, tomo un libro de cuentos y leyendas de terror, leo relatos cortos basados en hechos reales que hablan de asesinatos que se quedaron encriptados en el tiempo, rituales que trajeron desde el infierno a seres abominables y sanguinarios, cien historias que convergen en un mismo lugar, un común denominador que orilla mis pensamientos y a mi corazón a no sentir otra cosa sino empatía por los fantasmas y entes del averno. Ellos no pertenecen a este mundo, están solos, puede ser que nada más quieran sentir el calor de un abrazo. Son muy parecidos a mi mientras estoy sentado en el sillón de mi sala, leyendo cuentos en penumbras.

Cierro el libro, al mismo tiempo que cierro mis ojos, pues la luz, aunque tenue, distrae la mente a la hora de soñar despierto, los pensamientos tienen un candado que se abre en automático al cerrar los parpados.

Medito unos segundos, tal vez unos minutos y abro de nuevo los ojos. Como si mis deseos se hicieran realidad, lo primero que veo es una sombra solitaria, caminando lentamente sobre el piso de mi sala, parece que buscar un lugar específico donde yo la pueda apreciar mejor, tiene figura de una mujer joven.

No siento miedo, mis anhelos, sueños y ambiciones desaparecen al mismo tiempo que veo que mi deseo de que un fantasma llegue a visitarme y hacerme compañía se haga realidad. Sin quitarle la vista de encima a la silueta de la mujer me sirvo otro vaso de whisky.

¿Cómo es que un fantasma escucha mis pensamientos? ¿Qué propósito tendrá la mujer solitaria? Tal vez es un ángel que me quiere dar un mensaje divino, pero ¿Por qué a mí? Si yo soy un desentendido de la sociedad, un rechazado, un hombre solitario que noche tras noche lleva meses completos de estar leyendo y bebiendo en la sala de su departamento. Tal vez es un demonio, y planea devorar mi alma tan pronto como se lo permita. No estoy seguro de nada, solo de que en mi interior estoy feliz de tener un visitante, una dama siempre es la mejor compañía, sin importar que sea un fantasma o una sombra.

Danzante, la doncella se dirige a la puerta. Me pongo de pie para seguirla. La conocí hace un par de minutos y ya tengo miedo de que se vaya, hace mucho tiempo fue la ultima vez que alguien me enseñó su cara que el hecho de pensar en una visita fugaz de una mujer tan bella me endurece el estómago, me quema la espalda y me seca el corazón.

“Por favor no te vayas” pienso cuando la veo salir al patio común, atravesando la puerta. Coloco rápido el whisky en la mesa de centro y voy tras ella, escucho unos gritos femeninos de espanto del otro lado en el mismo momento que mi mano llega al picaporte, abro la puerta de golpe y salgo a paso firme buscando a mi doncella fantasma y a la mujer que gritaba por haberla visto, pero no doy tres pasos cuando siento un estallido ensordecedor, una bala impacta contra mi sien y siento mi cerebro ardiendo y mis piernas congeladas.

Mi vecina estaba a punto de ser asaltada y asesinada, el asaltante le apuntaba a ella, pero al verme salir se asustó y disparó.

La chica del departamento de enseguida vivirá por muchos años más, y mi alma vagará por este lugar durante una eterna y triste soledad, al igual que los fantasmas y entes de los cuentos de terror. Jamás lamentaré haber dejado una vida mas triste que la misma muerte, quien se vistió de una hermosa doncella y me dio un beso que me transporto para siempre al mundo de las sombras solitarias.