Callada

Photo by Kat Jayne on Pexels.com

En un desierto de sonido es donde prefieres vivir, en ese relieve que a veces inspira paz, en ese lugar donde seguramente planeas tus malévolos planes, donde piensas cómo causar el mayor dolor con el mínimo esfuerzo; no quieres salir, quieres pasar desapercibido.

¿Cuántas víctimas tienes en la lista? Tú no deberías existir, de verdad no sé cómo fui tan ciega, o mejor dicho, tan sorda que no me di cuenta de la doble cara tuya. Al principio era sumamente reconfortante estar a tu lado, inspirador, sensual. Pero ahora ya no te soporto, y es justamente ahora que me ahoga tu existencia, cuando tu insistencia de seguir aquí es más fuerte que nunca. He pensado mil veces que romper contigo sería equivalente a morir, pero la verdad es que tu presencia me está matando poco a poco.

Para mi profesión eres un tanto necesario, pero creo que tu acoso hace cada día que pasa más pesado y me hace considerar bastante el deshacerme de ti. De ser uno de mis mejores amigos, el más fiel de todos, el que escuchaba siempre mis pensamientos más profundos, el amigo que ocupaba un lugar obligado por mí misma en la agenda, de ser dueño de mi tiempo libre pasaste a ser un personaje en mi historia que quiero y necesito ver muerto. Puedes decir que no es tu culpa, puedes decir que nada tienes que ver con lo pasado, pero no puedes negar que fuiste un agravante, y lo has sido hasta hoy; has sido cómplice, y por tu culpa un dolor que tal vez pudo ser pasajero se convirtió en un dolor crónico.

Porque sí, fue aquel desgraciado hombre, él, quien traicionó mi confianza, fue aquel hombre el que se aprovechó de nuestra diferencia de fuerza física y abusó sexualmente de mí, fue aquel hombre el que en unos minutos de forcejeo y violencia me sometió, y es también su rostro asqueroso y depravado el que se aparece en todas mis memorias para ennegrecerlas, trasforma todo lo que fue de color entonos grises, todo lo que me dio felicidad, incluso tus memorias, que fueron bellas, lo convierte en una tortura, su rostro está en todas partes y se apodera de mi felicidad.

Pero tú conviertes la justicia en injusticia, multiplicas por cien el dolor de la tortura que me causa recordar ese rostro. Y hoy vas a morir, porque voy a hablar de una vez por todas, escribiré lo que sea necesario y alzaré la voz, y gritaré al universo, y me alejaré por siempre de ti. Estoy decidida, y no te quedará ninguna duda, y cada año lo voy a recordar, porque marcaré en mi calendario que hoy es el día en que he decidido asesinar al silencio.

Escucha “Callada” narrada por la exquisita voz de Cielo Vanessa, en el canal de Clamortem, por YouTube.

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