30 de febrero

Odiaba el 14 de febrero. No tenía ni pareja ni amigos, pero ahí estaba, una postal sin remitente del Puente de las Artes. París lucía tan lejano ahora. En el reverso con letra desconocida aparecían su nombre, dirección y solo un mensaje: «Rendezvous. 30 de febrero». Era una burla para él, pensó.

Siempre había sido un romántico con Helen, su primer y única novia. Pasaron noches tiernas en ese mismo lugar. Fue en ese puente donde se juraron, como todos, amor eterno. Una eternidad que duró cuatro años.

Otros cuatro consiguientes, había vivido en soledad, después de aquella traición. Ahora, los recuerdos de Helen revivían, y reprendían su memoria. Estaba lejos de olvidarla, y una postal lo llevó a sentir en la garganta los sabores amargo y dulce de la nostalgia.

¿Quién traicionó a quién? ¿Él a ella, con la asistente del jefe? ¿O ella a él, con el entrenador de taekwondo? Pues ninguno, y ambos, dependiendo de la perspectiva.

Fueron los terceros en discordia, de una historia de amor, quienes envenenaron de manera vil, la mente de sus rivales. Tal como lo hizo la manzana dorada de Eris. Haciendo caer en la tristeza, la decepción y el desaliento, a la pareja, que por cuatro años había sido perfecta. Pues el entrenador, era quien deseaba a Helen, y la asistente a su novio, Héctor.

Helen y Héctor, fueron traicionados por unas lenguas serpentinas. Con los corazones destrozados, ambos, huyeron de París. Él se regresó a América, y ella se fue al oriente. Cuatro vueltas al sol, y 140 millones de latidos no fueron suficientes para olvidar a esa persona, por quien, el corazón bombeó alguna vez, con la fuerza mítica de Heracles.

Los villanos de la historia tenían remordimientos de consciencia. Le adjudicaban al karma, los problemas sentimentales y laborales, que cargaban, desde el día en que maquinaron aquel maquiavélico engaño.

Cegados por las supersticiones, y por recomendaciones de una gitana española, quien les leyó sus suertes, enviaron las postales anónimas, con esa fecha, sin sentido. Ni siquiera la gitana entendió el propósito del mensaje, pero la lectura de sus cartas había sido clara y especifica.

Los eternos enamorados, recibieron las postales. Ambos descifraron la fecha de la cita. A pesar de no conocer la caligrafía, sabían que solo ellos dos entenderían el mensaje. Por fin, se iban a reencontrar, tal y como lo deseaban desde hacía cuatro años.

Llegado el día 28 de febrero, las almas más diabólicas de todo Paris, vigilaron día y noche, el Puente de las Artes. Al finalizar el segundo día de marzo, desistieron. Los enamorados no se presentaron. El entrenador de taekwondo y la asistente, se entregaron al miedo, la desolación, a la pena sin causa y a una vida de sufrimientos, provocados por su autosabotaje.

La tarde del 20 de marzo (20/03) del 2011, a las 8:03, ocho años exactos, después de la primera mirada. Los amantes, que se habían estado extrañando, se unieron de nuevo en un abrazo eterno, en un beso empapado de sal, y en una caricia, fresca como la primavera que se avecinaba. Jamás mencionaron la postal el uno al otro, pues para ellos, había sido una señal del destino, para hacer un viaje a Paris, el cual, tenían planeado hacer de todas formas, en esa misma fecha.

Escrito para el reto, #MismoInicioDiferenteFinal de Maru BV. (Conjurando Letras)

Publicado por

GibranHD

Siempre agradecido de ser leído. Y siempre estoy intentando mejorar en mis textos

2 comentarios en “30 de febrero”

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