Elixir de los humanos

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Mary es así, le gusta que sus invitados beban café. Cuando visitan sus padres, lo acompañan con galletas caseras. Si se trata de Karen, es mezclado con brandy. Y es un visitante que la va a acompañar en la cama, la bebida se pospone hasta terminar el acto sexual.

En lo personal, el aroma me fascina; y más aún, me encanta escuchar el sonido de la cafetera. Es casi tan delicioso, como sentir las caricias de Mary en mi espalda, mientras que, tendido en sus piernas, ronroneo.

La última vez que bebió del elixir de los humanos, lo acompañó con un bote completo de pastillas, las mismas que usa para no sentirse triste. Es curioso, pues siempre se toma solo una o dos.  Escribió una pequeña nota que, dejó en la mesa, luego se tendió sobre la cama. Me abrazó y lloró. Lloró hasta que se quedó dormida.

Ahora, en esta enorme reunión en su casa, todos lloran. Están en su sala, beben café un su honor. Ella sigue dormida dentro del cajón, y yo… la extraño.

El hombre de fuego

Submarino de hojalata

Había tenido un pésimo día, fui al departamento de mi ahora exnovio para darle una sorpresa y la sorpresa me la llevé yo al descubrirlo retozando en la cama con una chica que me había presentado como su amiga unas semanas antes. Por supuesto les di una paliza a los dos, soy considerada un arma blanca por mis habilidades en karate, así que medí bien lo que les hice, solo les dejé claro que cuando alguien me ve la cara, duerme adolorido durante una semana.

Al llegar a la casa, me vestí para dormir, me tumbé en la cama y una bomba de sentimientos distintos me atacaron desde adentro. Llore hasta mojar la almohada, di golpes y grité de coraje hasta que pasada la una de la mañana me quede dormida. Fue ahí la primera vez que soñé con el hombre de fuego. Dentro de mi sueño vi la figura…

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Mi problema con la procrastinación

La definición de esta palabra es tan desagradable para mí como su propio sonido. Decir que soy una “procrastinadora” suena mal… quizás peor de lo que realmente signifique… Debe ser ese doble sonido de la “c” con la “r”, yo qué sé…

¿Qué significa procrastinar?

Procrastinar es elegir no hacer algo que toca hacer en el momento, teniendo en mente que lo haremos otro día. El problema no es hacerlo, por ejemplo, al día siguiente, pues aquí estaríamos hablando de posponer algo, sino que, al día siguiente, también diremos que lo haremos otro día. Es como el típico cartel de bodeguita latinoamericana de pueblo “hoy no fío, mañana sí”… mañana parece no llegar nunca.

Como padezco crónicamente de este mal, he decidido ventilar el problema por aquí, porque dicen los psicólogos, que reconocer un problema y hablar de él es el primer paso. Respecto a mi procrastinación, ya…

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