RESEÑA EL DÍA AZUL DE LA VENGANZA

Submarino de hojalata

Título: El día azul de la venganza

Autor: Francisco Javier Sánchez Manzano

Editorial: Esdrújula Ediciones (Colección Sístole)

Año de edición: 2020

Nº de edición: primera

Nº de páginas: 139

Con este nuevo libro de Sánchez  Manzano he cambiado mi método de trabajo a la hora de hacer la reseña: si en los demás casos, la he escrito de forma inmediata para no perder las impresiones obtenidas durante la lectura, con él he preferido esperar a que se asentaran un poco y no parecer demasiado apasionada.  Sin embargo, no ha hecho efecto y, si esta reseña llegara al autor del libro, aprovecho para darle las gracias por haberme hecho recuperar la chispa de la pasión por la lectura que perdí hace tiempo; y es que son pocos los escritores que últimamente me empujan a seguir leyéndoles y a que espere con ansias su nuevo libro sin importar si continúan el…

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Predicho

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“De una forma u otra, su vida me pertenece. El doce de diciembre, dale un balazo en la sien y encomienda su alma a la virgen María” —me dijo la muerte. La vi a través de la ventana, luego, la sombría entidad, desapareció en la neblina madrugadora del desierto. Mientras yo mojaba con fomentos, la frente de Margaret.

Tengo el revolver preparado desde entonces. Cambié mis bienes por oro, con el cual pude sustentar las viandas para el viaje de huida y las, hasta ahora inútiles, medicinas de mi mujer.

Ahora, su cuerpo agoniza dentro de la carreta, los saltos le atormentan el cuerpo. Llevo a paso firme y los más rápido que puedo, la marcha de los caballos. El desierto, la noche y la lluvia no son algo que me atemoricen. Si es que lloro, es por escuchar sus quejidos de aflicción. Me desgarran el corazón.

Buscamos refugio y ayuda, con el brujo de la tribu Navajo. Se dice que los nativos tienen los conjuros que espantan a la muerte.

La tormenta se arrecia e intranquiliza los caballos. Los aullidos de los lobos aumentan conforme avanzamos y empeoran la situación. Las bestias espantadas, descontrolan la estabilidad del carruaje provocando que nos desplomemos poco antes de llegar al río.

Un bulto de carne se queja a unos metros de donde caí yo. Es mi amada, no tiene fuerzas, ni siquiera para llorar. Siento que me rompí un par de costillas. Me acerco a rastras, para sostener la mano de Margaret por última vez, y terminar con su dolor de una vez. Pero antes de rozar sus dedos siquiera, la tierra se derrumba y hace caer su delicado cuerpo en un torrente de agua donde es devorado por la furia de la creciente.

La bala entonces será para mí. Y en un alarido, antes de dispararme, le rezo: ¡Oh muerte burlona y engreída, no separes su alma de la mía, y llévanos juntos a los brazos, de la virgen María!

Elixir de los humanos

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Mary es así, le gusta que sus invitados beban café. Cuando visitan sus padres, lo acompañan con galletas caseras. Si se trata de Karen, es mezclado con brandy. Y es un visitante que la va a acompañar en la cama, la bebida se pospone hasta terminar el acto sexual.

En lo personal, el aroma me fascina; y más aún, me encanta escuchar el sonido de la cafetera. Es casi tan delicioso, como sentir las caricias de Mary en mi espalda, mientras que, tendido en sus piernas, ronroneo.

La última vez que bebió del elixir de los humanos, lo acompañó con un bote completo de pastillas, las mismas que usa para no sentirse triste. Es curioso, pues siempre se toma solo una o dos.  Escribió una pequeña nota que, dejó en la mesa, luego se tendió sobre la cama. Me abrazó y lloró. Lloró hasta que se quedó dormida.

Ahora, en esta enorme reunión en su casa, todos lloran. Están en su sala, beben café un su honor. Ella sigue dormida dentro del cajón, y yo… la extraño.

El hombre de fuego

Submarino de hojalata

Había tenido un pésimo día, fui al departamento de mi ahora exnovio para darle una sorpresa y la sorpresa me la llevé yo al descubrirlo retozando en la cama con una chica que me había presentado como su amiga unas semanas antes. Por supuesto les di una paliza a los dos, soy considerada un arma blanca por mis habilidades en karate, así que medí bien lo que les hice, solo les dejé claro que cuando alguien me ve la cara, duerme adolorido durante una semana.

Al llegar a la casa, me vestí para dormir, me tumbé en la cama y una bomba de sentimientos distintos me atacaron desde adentro. Llore hasta mojar la almohada, di golpes y grité de coraje hasta que pasada la una de la mañana me quede dormida. Fue ahí la primera vez que soñé con el hombre de fuego. Dentro de mi sueño vi la figura…

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Mi problema con la procrastinación

La definición de esta palabra es tan desagradable para mí como su propio sonido. Decir que soy una “procrastinadora” suena mal… quizás peor de lo que realmente signifique… Debe ser ese doble sonido de la “c” con la “r”, yo qué sé…

¿Qué significa procrastinar?

Procrastinar es elegir no hacer algo que toca hacer en el momento, teniendo en mente que lo haremos otro día. El problema no es hacerlo, por ejemplo, al día siguiente, pues aquí estaríamos hablando de posponer algo, sino que, al día siguiente, también diremos que lo haremos otro día. Es como el típico cartel de bodeguita latinoamericana de pueblo “hoy no fío, mañana sí”… mañana parece no llegar nunca.

Como padezco crónicamente de este mal, he decidido ventilar el problema por aquí, porque dicen los psicólogos, que reconocer un problema y hablar de él es el primer paso. Respecto a mi procrastinación, ya…

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